La propuesta busca procesar distintas biomasas según su disponibilidad y obtener productos como energía, combustibles, fertilizantes y materiales. La investigación está en etapa de laboratorio y plantea avanzar luego hacia instalaciones piloto.
El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) participa en el desarrollo de un modelo de biorrefinería flexible para aprovechar sargazo y residuos agrícolas dominicanos. La propuesta está recogida en un artículo publicado en ACS Sustainable Resource Management, revista de la American Chemical Society, con autores del INTEC, de instituciones nacionales vinculadas a la Red Interuniversitaria de Investigaciones sobre Sargazo (SARGARD) y de Francia.
El trabajo surgió del proyecto ResAgroSargazo, financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y de Europa de Francia a través de su embajada en República Dominicana, bajo la coordinación del INTEC. Ulises Jauregui-Haza, profesor e investigador del Área de Ciencias Básicas y Ambientales de esa institución y autor de correspondencia del estudio, explicó que la variación del sargazo durante el año dificulta pensar en una industria dependiente de esa biomasa como única materia prima.
Como alternativa, los investigadores plantean combinarla con residuos agrícolas. Jauregui-Haza señaló que los restos de la caña de azúcar podrían complementar el sargazo por la diferencia entre sus períodos de disponibilidad; también mencionó residuos de coco, café y cacao. El esquema estudiado permitiría aumentar el uso de sargazo cuando haya mayor afluencia y recurrir más a los residuos agrícolas cuando disminuyan los arribazones.
La propuesta contempla extraer primero compuestos de mayor valor del sargazo, con posibles aplicaciones en cosmética, agricultura y textiles. Luego, la fracción fibrosa podría destinarse a paneles y filtros o procesarse para obtener biogás, gas de síntesis, biocarbón, carbón activado y energía, según explicó el investigador.
El artículo evaluó rutas bioquímicas, termoquímicas e híbridas, como digestión anaerobia, hidrólisis enzimática, pirólisis y licuefacción hidrotermal. Sus análisis estimaron que los sistemas híbridos podrían reducir hasta 35% las emisiones de gases de efecto invernadero frente a instalaciones de una sola materia prima. También calcularon costos de procesamiento de entre US$120 y US$150 por tonelada de biomasa bajo las condiciones tecnológicas evaluadas. El procesamiento conjunto de sargazo y residuos lignocelulósicos redujo alrededor de 22% la concentración de cenizas, de acuerdo con los resultados del estudio.
Las tecnologías examinadas se encuentran principalmente en el nivel de madurez tecnológica TRL 4, correspondiente a validaciones de laboratorio. El paso siguiente sería probar su funcionamiento continuo en instalaciones piloto y precisar su desempeño técnico, ambiental y económico. Jauregui-Haza señaló que ese avance requerirá recursos para escalar la investigación, participación de empresas y del sector financiero, y condiciones regulatorias que den seguridad a las inversiones. El estudio también condiciona el desarrollo a avances tecnológicos, evaluación ambiental, regulación y financiamiento.

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